SAG registró nuevas variedades de álamos creadas por Centro Tecnológico Utalca

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Cinco nuevas variedades de Álamos con sólidas características de adaptabilidad, crecimiento acelerado, baja tasa de enfermedades y utilidad industrial, fueron registradas en el Servicio Agrícola y Ganadero y otorgadas a la Universidad de Talca tras ser creadas por su Centro Tecnológico del Álamo (CTA).

Este trabajo de selección comenzó el año 2002 cuando los investigadores del CTA iniciaron un programa de ensayo de variedades, en el marco de un proyecto FONDEF, ejecutado entre los años 2002 y 2005. Se trató de ensayos clonales denominados “de determinación inicial” que fueron establecidos en diversos sitios entre las regiones de O’Higgins (Coinco) y de La Araucanía (Temuco).

La directora de Trasferencia Tecnológica de la Vicerrectoría de Innovación y Transferencia Tecnológica, Patricia Klein, comentó que “el SAG, en este caso, concede los derechos de obtentor, lo que implica que pasó todas las etapas de evaluación para ver si es una variedad distinta, homogénea y estable. Estos registros fueron otorgados por 18 años, lo que se traduce en la exclusividad para comercializar estas variedades desarrolladas”.

Al término del proyecto se generaron nuevos rankings genéticos que, si bien permitieron identificar 20 o 30 variedades con potencial económico, se escogieron cinco de las sometidas a ensayos para ser registradas, debido al alto costo de ese procedimiento.

Pioneros

“Esta es la primera vez en nuestro país que una institución con un equipo de investigadores registra variedades de álamos. En efecto, el trabajo realizado por nuestro centro tecnológico es el primer esfuerzo serio efectuado en Chile para estudiar y desarrollar el cultivo integral de variedades híbridas de álamo. El proceso específico de registro de nuevas variedades vegetales en Chile comienza con el ensayo de los nuevos ejemplares y la búsqueda de nuevo material vegetativo. Estas variedades deben poseer características útiles y de valor para el uso industrial y para la sociedad”, explicó el director del CTA, Francisco Zamudio.

El SAG realizó durante varios años “auditorías periódicas“ para observar el desempeño de las cinco variedades. En el Campus Talca se establecieron parcelas demostrativas “fundacionales”, donde se registraron todas las características de estos árboles, desde las más notorias hasta las más minuciosas de su “arquitectura” como árboles, tales como conicidad y sinuosidad del tronco; ángulo, número y diámetro de las ramas; rugosidad y estrías de la corteza; forma pecíolo y área de las hojas y cualquier detalle relevante que debía ser pesquisado de forma regular.

Utilidad

Entre las utilidades más destacables de las nuevas variedades está el uso de su madera como biomasa para la generación de bioenergía y una tasa de crecimiento volumétrico que haría bajar la edad de cosecha de 14 a 10 años. Este aspecto se considera clave para pequeños y medianos agricultores junto a forestadores interesados en el cultivo de álamo, que pueden ver una posibilidad concreta de obtener ingresos económicos en un menor tiempo.

“Este es el trabajo de un equipo de cinco personas que contribuyeron durante años en varios proyectos en distintas tareas. El gran impacto tecnológico radica en que si estas variedades son adecuadamente plantadas van a producir una calidad de madera más homogénea, lo que es muy apreciado por la pequeña y mediana industria de este rubro. Además tendrán una certificación de origen que las denominará como seleccionadas y auténticas, lo que comparado con la heterogeneidad de las pocas plantaciones de álamo existentes en el país se contribuirá a un mejoramiento de la calidad de la materia prima”, añadió Zamudio.

Estas cinco variedades fueron ensayadas en distintas localidades y en promedio tuvieron un buen desempeño. Se recomienda su plantación en toda la zona central de Chile, donde siempre mostraron un mejor crecimiento, vigor, con presencia poco significativa de hongos y buenas propiedades para madera aserrable.

“Nuestro trabajo va mucho más allá de la región, pues buscamos posicionar el cultivo de las variedades de álamo como el tercer recurso forestal más importante del país, y a su vez, profundizar en sus peculiares características de cultivo”, remarcó Francisco Zamudio.